El milenarismo va a llegar

jueves, 8 de marzo de 2012

Pelos suicidas y tetas de silicona chunga


Hace ya unos años que mi pelo comenzó a desaparecer sin excesiva prisa pero sin tregua. Es lo que hay, cada uno tiene que lidiar con el morlaco que le sale por toriles. Adaptarse a la lidia y hacer la mejor faena posible, siguiendo con los símiles taurinos, es lo que toca. Lo que ocurre es que jode, claramente. Jode quedarse calvo, y jode todavía más que al toque a retirada del cabello se le sume el toque a zafarrancho de la barriga, que se viene, inmisericorde, recordándote que eres un urbanita, que no cultivas el campo y que un partido de fútbol cada quince días y unas cuantas ensaladas pueden no ser suficiente. Los tiempos de largas grebas, pocos kilos y mucho aguante partieron hace muchas lunas. Mas lo importante, amigos míos, lo importante es llevar la lucha con dignidad o simplemente abandonarse con orgullo o resignación a la voracidad.
Aunque bueno, bien pensado tambien puedes optar por hacer un Hilario Pino o un José Bono siempre que no tengas sentido del ridiculo o realmente lleves muy mal lo de quedarte calvo. A mi lo de ponerme los pelos en plan Nancy de famosa no me va mucho, prefiero raparme la cabeza, pero allá cada cual con como usa sus dineros.
Los dineros, que son capaces de llegar a donde la naturaleza no quiere, tienen la virtud de conseguir casi cualquier cosa: labios carnosos, culos prietos, michelines convertidos en pastillas de jabón, grandes y turgentes pechos... pero son incapaces de curar la estupidez. A mi me parece geníal que la gente se opere sus defectos. Soy partidario de la  cirugía estética gratuíta en muchos casos muy necesarios, especialmente las de extirpación de las mamas. Por estar, hasta estoy a favor del aumento de pecho innecesario, aunque sea por pura ambición o por eso de “sentirse bien con una misma”. ¡Que sería de la industria del porno y de tantos millones de onanistas convencidos sin la silicona!  
Pero de lo que estoy totalmente en contra es del rollo este que se está montando con las prótesis de silicona chungas. Las  Pip, creo que les llaman. No sé si me he enterado bien, porque hace tiempo que no le hago caso a los informativos, pero juraría que hoy escuché a una chica pedir que la seguridad social se hiciese cargo de su problema con las prótesis...¿perdona bonita? O sea, que te vas a una clínica privada, te pones unas bolas de goma en las tetas por tres mil o seis mil eurazos porque  tú quieres, porque lo necesitas para sentirte mejor (léase mas deseada) o para competir mejor en tú trabajo o para flotar mejor en la piscina del spa y, como resulta que ahora son mas perjudiciales que el cubata de amianto  (¿¡¡Quien iba a pensar que meterse rollos de goma dentro del cuerpo podía ser malo!!) pues que te ayude la seguridad social.
Tiene miga la historia. Que demande a quien se las puso, o a quien se las vendió a quien se las puso si quieren unas nuevas gratis. O que se las vuelva a pagar... ¿o es que las tetas grandes tampoco era la solución? Amiga, se siente, tenga usted más personalidad y menos tontería. A lo hecho, pecho.

P.D:
Bueno, venga, va. Si son tan peligrosas que se las quiten antes de que la cosa vaya a mayores, eso si, que les pongan unas bolas de petanca en su lugar, que duran toda la vida.