El milenarismo va a llegar

miércoles, 4 de abril de 2012

La semana santa


Aprovechando estas fechas voy a desarrollar una breve disertación, sin ningún criterio y a mi total antojo, sobre la semana santa y el cristianismo en general. La verdad es que no sé por donde empezar pues el tema se las trae a pesar de la eterna controversia que genera. Bueno, eterna es un decir, porque la iglesia se cuidó bien toda la vida de que no hubiese discusión posible. Desde el siglo tercero que comenzó a ser una religión mayoritaria olvidó rápidamente su persecución y se convirtió con el paso del tiempo en radical perseguidora, especialmente de los que tambien se consideraban cristianos pero que no comulgaban con las doctrinas carcas que se impusieron en el  concilio de Nicea, allá por el año trescientos y pico.
Empezaron por los evangelios. Escogieron los cuatro mas retrógrados con diferencia: Marcos, Lucas, Juan y Mateo, en donde la mujer era menos que un cagarro de oveja. Y no por que no hubiese mas, porque todos los apostoles tenían evangelios, incluso Judas Hiscariote (Ver El Evangelio de Judas de la National, impagable), la virgen Maria, Maria Magdalena... todos los personajes que rodearon a Jesús tuvieron sus seguidores y estos desarrollaron la historia  de Cristo como ellos la vieron y entendieron. Ahora a estos evangelios los llaman “apócrifos”, porque la iglesia no los reconoce como tales. Y esto tiene mas gracia todavía cuando te enteras de que “los legales” Mateo, Marcos Lucas y Juan no eran los apostoles que acompañaban a Jesus si no unos fulanos que escribieron unas cuantas décadas mas tarde lo que escucharon de boca de los auténticos apóstoles y demas seguidores del galileo. Eso es comprobable. En las bienaventuranzas (Ya sabeis: “Bienaventurados los pobres...etc”)  uno de los evangelistas, no sé si es Mateo, describe a Jesús predicándolas en lo alto de una colina mientras que otro de ellos lo describe en un llano y otro en otro lugar y así con infinidad de movidas todas totalmente comprobables en las propias escrituras que tanto defienden y que no conocen la gran mayoria de ellos mismos. Ni que decir tiene que uno de los grandes damnificados históricamente con estos evangélios fué el propio Judas, pero me voy del tema y sabeis que me gusta ser moderadamente breve.
Me cabrea sobremanera que en nombre de la fé, de una fé que no se molestan en conocer, de una fé que deformada en la ignorancia, el machismo, el expolio, el asesinato y la mas salvaje avaricia todavía se congratulen en celebrar la muerte de una persona que si hoy en día levantase la cabeza los corría a hostias hasta las mismísimas puertas de Jerusalem, despues los patearía hasta el monte de los olivos y posiblemente llegase al monte del destino, en donde Sauron daría buena cuenta de lo que quedase de ellos.
Parece que nadie quiere acordarse de todo lo que ha significado la iglesia en este pais durante siglos.
En fin, lo bueno que tiene la fé es que es eso, fé, y no precisa de actos demostrables. Se basa en dogmas. Y como tal, todos los actos son perdonables. Puedes ser un canalla del quince todo el año, pero una buena penitencia en semana santa, una procesioncilla con un capuchón en la cabeza y venga, dios todo lo perdona. Pido disculpas por mis palabras a los católicos que procuran seguir la doctrina de la paz, el amor y el perdón, que me consta que los hay. Mi abuelita es un ejemplo.  
Y si me equivoco, dios no lo quiera, aceptaré el castigo que me toque siempre y cuando no sea compartir caldera con Escrivá de Balaguer, que fijo que está ardiendo en el infierno.