El
político se mosquea porque no se le quiere. Lo increpan por la calle. A él! Que
come los yogures caducados y se ducha en agua fría para ahorrar y darnos ejemplo,
lo juzgamos sin mostrar un ápice de misericordia. Con las veces que han dado la
cara por nosotros ante… eh… ante Eta, eso. Él, que ha corrido delante de los
grises en las manifestaciones antifranquistas jugándose la vida, no como ahora
que los antidisturbios pegan con porras de
corchopán y disparan moras de gominola. Cuentan que con todos los políticos
que corrieron delante de los grises se podía tapar el sol, lo que pasa es que
la violencia no era la solución, la solución era votar en las urnas por eso no
pararon hasta que llego la democracia. Cansaron tanto a Franco con su lucha que
se murió de puro de agotamiento.
-
Ah!! ¿Pero que
dice usted? ¡Demagogo! ¡Filoetarra!
Él,
que si ha negociado con los mercados ha sido en beneficio del país y no propio.
Que si se ha visto obligado a recortar ha empezado por lo más inútil, la
educación y la sanidad. ¿Para que formarse un criterio, si el criterio que vale
es el suyo? ¿Para que vivir muchos años cuando ya eres improductivo? Lo que
importa es la sostenibilidad del estado. Y la de la fe. El político se preocupa
tanto por nuestra salud espiritual que ahí si que no se pueden hacer recortes.
Al contrario.
-
La vida es
sagrada, perroflauta, nadie tiene derecho a interrumpirla.
Efectivamente,
la vida es sagrada. Los que se tiran ahora por las ventanas es por que han
vivido por encima de sus posibilidades y ahora tienen que pagar la cuenta. Si
se tiran es porque algo harían mal. ¿Qué culpa van a tener los bancos? Las
leyes son las que son. No se pueden cambiar así como así, salvo que lo exijan
los mercados o sean satánicas
-
Que fácil es
culpar de todo a los políticos.
Cierto. Esa gente noble y honorable, de gran
humildad y sabido buen gusto. Por ayudar a sus conciudadanos eran capaces de
construir un aeropuerto para poder pasear, las zonas verdes están para
recalificar Si alguna vez han tenido que
mentir remotamente ha sido por necesidad y no por gusto. Los pequeños hilillos,
las armas de destrucción masiva, los brotes verdes… Las circunstancias
difíciles exigen medidas audaces, el pueblo ha de ser consecuente con la
situación. Lo demás es demagogia castrista. (Demagogia, que gran palabra. Un
político que no use la palabra demagogia trescientas siete veces al día no
llega ni a concejal de pueblo pequeño)
-
No tergiverse ¡Nosotros
también sufrimos la crisis, caballerete!
No
lo dudo. Supongo que tal y como están las cosas los sobresueldos llegan con
menos fluidez que antaño. Menos mal que las buenas empresas de la piel de toro
siempre tienen un puesto vacante para gente tan preparada y conocedora de la
idiosincrasia propia de este país. Ofertas desinteresadas, que no tienen nada
que ver con pago de favores, para que puedan ganarse la vida dignamente después
de perder dinero dedicándose a la política.
-
Ah! Falacias,
bueno, le dejo, que tengo que votar unas
cosas en el congreso y todavía no se a que botón le tengo que dar hoy.
Cualquier diferencia con la realidad es pura coincidencia.
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