El milenarismo va a llegar

lunes, 12 de diciembre de 2011

A propósito de la niña Paula

Ultimamente estamos viviendo un fenómemo de solidaridad extrema en nuestro pueblo y alrededores que no deja de llamarme poderosamente la atención por su parecido a una peli de Disney y por la campaña de recaudación magnífica que se ha realizado hasta el momento. Aun a riesgo de resultar impopular me gustaría hacer unas reflexiones rápidas sobre este tema que ya he comentado con algunos compañeros estos días. Pero que una cosa quede clara: Si Paula fuese mi hija yo haría exactamente lo mismo o mas todavía, de hecho si fuese necesario recurriría a la ilegalidad sin dudarlo un instante, pero ese no es el tema que quiero abordar.
Por lo que tengo entendido, esta criatura nació sin el hueso sacro, por lo cual le sería imposible caminar durante el resto de su vida si no se recurría a una cirugía costosísima que aquí no cubre la seguridad social ( otro tema lamentable, por cierto) así que los padres y la familia, con muy buen criterio y dos cojones bien puestos, tomaron el toro por los cuernos y decidiron ponerse manos a la obra e iniciar una campaña que les ayudase a recaudar los mas de  DOSCIENTOS MIL EUROS que cuesta ese tratamiento.
Ahora es donde a mi se me gira el cerebro y observo el triste doble rasero que tenemos los homo sapiens. Con doscientos mil euros se pueden salvar la vida de miles y miles de niños enfermos de kala zar, malaria, tuberculosis y decenas de enfermedades mas en Africa. Entonces...¿que coño pasa con nosotros? Supongo que solo nos duele lo nuestro, lo que tenemos cerca. No somos capaces de tener una visión global de las enfermedades que mas aquejan a este planeta, y ahora ya no me refiero a enfermedades físicas. Con lo que cuesta una sesión de spa o unas cervezas con los colegas, Médicos Sin Fronteras puede salvar la vida de cientos de niños. Calmamos  nuestras conciencias con casos ocasionales como el de la pobre y bonita Paula, que si, que sus padres sufren, por supuesto, pero pensemos un poquito mas. Con treinta euros al año, con veinte, con las pastillas del dolor ajeno, con lo que sea, joder, con lo que sea, estaremos salvando vidas humanas de niños inocentes de verdad que han nacido en el infierno. Pobres de nosotros, que crisis mas mala estamos pasando, que nos cuesta un huevo llegar a fin de mes. Vamos a tener que comer langostinos congelados en lugar de centolla este año, pobres de nosotros.

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