El milenarismo va a llegar

domingo, 27 de diciembre de 2020

Al final era inocente, desgraciados.

 

Al final Cake era inocente, desgraciados; como sus otros once compañeros; como Laura y Nuno; como Chus, Jota o Lorena; incluso un poco como los que nos encabronamos con el mundo y lo tomamos como algo personal; los que desde la primera noche en que se lo llevaron sabían que todo era mentira. Lo gritamos en galego, castellano y en cuantas lenguas fuera menester. En las calles, en las redes y en negro sobre blanco. No era el idioma empleado en la demanda el mayor de los problemas aquí; lo importante era el contenido en sí mismo.

Hoy, por fortuna, cierro con alegría y alivio un capítulo que se abrió cinco años atrás en un asqueroso montaje sobre el que me gustaría decir que no hay precedentes, pero mentiría solo en favor de una frase hecha: sobran en este estado en particular y en nuestro mundo civilizado en general, muestras de como se juega impunemente con la vida de personas como si de un teatro de marionetas se tratase.

Este 22 de diciembre la famosa Operación Jaro dirigida por la Audiencia Nacional, que hace cinco años abrió portadas de informativos y periódicos, quedó en una absolución total de los doce acusados pasando de puntillas por las paginas centrales.

Incluso un juez tan tradicionalmente beligerante con el independentismo como Guevara, se quedaba perplejo por momentos ante la debilidad argumental de la fiscalía, la de sus pruebas en la causa y los tan delatadores como ridículos titubeos de los testimonios de la acusación.

Muchxs, metidos o no en política, creíamos imposible que Cake fuera culpable de nada de lo que se le atribuía más allá de su militancia. Otros decidieron aguardar agazapados a ver que ocurría, no fuese a ser que el chaval al final estuviera metido en movidas y nos vaya a manchar el delantal, lo que no deja de ser un acto instintivo de protegerse no se sabe muy bien de qué. Los últimos optaron por el cómodo mantra de “si lo llevaron algo haría”, como si la justicia fuese algo mágico y etéreo y no un instrumento manejado por personas con intereses propios. Curiosamente a todos y cada uno de los citados (bueno, no, realmente a los últimos se la suda) nos une el alivio de que esto se termine por fin, aunque sea por causas distintas.

Tras cinco largos años que irónicamente casi se antojan un suspiro, los doce acusados se han liberado de una carga tan pesada como estigmatizante. No aguardéis ni descargos ni desagravios, no los habrá ni por parte del estado ni de aquellos medios que abrieron portadas e informativos con esa heroica operación anti terrorista (“La guardia civil asesta otro golpe al brazo político de Resistencia Galega” titulaba la web de La Voz al día siguiente, sentando cátedra de como se colabora para construir un engaño). La inmediatez del espectáculo no requiere de autocrítica, muy al contrario, sentaría un mal precedente en favor de cualquier argumento que pueda tener siquiera un ligero aroma a discrepancia contra este sistema mohoso.

Nos conviene ahora no olvidarnos con premura de todo esto, porque es bastante probable que aquellos tiempos vuelvan con más crudeza que nunca, pues todo en este mundo es susceptible de empeorar y, por desgracia, casi siempre ocurre cuando olvidamos el fin primordial que debería unirnos a todxs que no sea el jodido dinero, de unos presupuestos por ejemplo (que ganas le tengo a este tema, pero hoy no toca todavía, tiempo habrá).

Todavía hay unos chavales de Altsasua que llevan más de 1500 días en la cárcel por una pelea de borrachos; todavía hay un rapero (muy malo, pero eso da igual) exiliado por cantar y otro a punto de entrar en prisión… hay muchísima gente jodida injustamente por causas diversas todavía y tantísimo por hacer...

Y con todo, y a pesar de toda la cantidad de estiércol que ha llovido, no estamos peor en lo que a justicia social se refiere que hace dos años, y mejor estaríamos si arrimáramos un poco más más el hombro en la misma dirección (sin perder el sentido de la discrepancia, que hace buena falta) pero no, que va. Como siempre ha sido y siempre será: yo miro por mi culo y si tal, ya después si tengo tiempo, hago como que me importa todo mucho. Siempre hay un momento en el que todxs (algunos más otro menos, pero todos) somos así.

Al fin y al cabo, ya habrá tontos útiles que limpien el chapapote por otros.



domingo, 20 de diciembre de 2020

Días grises, pollinos y bulos en el Pequeño Wuhan

 

Otra semana más hemos amanecido con tonos grises en nuestro Pequeño WuHan, y es evidente que no hablo solo del tiempo. En días como los actuales una situación de puro e inocente costumbrismo matinal, como comprar un producto cualquiera, se puede convertir en un desagradable sainete. Permitid que os exponga lo que me sucedió esta semana en una teatral situación abreviada:


Peatonal del Pequeño WuHan, exterior, mañana desapacible y lluviosa.


- Buenas que tal, me das *****

- Si claro, y que ¿como lo llevas? -pregunta.

- Bien, aguantando, es lo que hay, básicamente. -contesté


Ahí el amigo se vino arriba rápido, pues teníamos algo de confianza y se conoce que se le suelta la lengua con la misma facilidad que a un servidor.


- No es lo que hay, lo que pasa es que la culpa de todo esto es de las televisiones y de las noticias inventadas por las corporaciones, y del gobierno que quiere instaurar el puto comunismo. (Más o menos, algo así, pero lo de “puto comunismo” fue literal)


En fin, cualquiera con un mínimo de conocimiento percibirá el sinsentido de esta curiosa afirmación. “Televisiones o corporaciones que quieren instaurar el comunismo” es casi como decir “Votante de Vox que lee a Saramago”, básicamente una quimera; un unicornio rosa; un tweet inteligente de Pablo Casado.


Yo, como paciencia tengo poca en este sentido, le contesté:


- Claro, entonces Alemania, Francia, Inglaterra o Italia también son comunistas… o EEUU, también comunista.

- ¿El presidente nuevo de EEUU? ¡Comunismo puro! Trump iba a destapar muchas cosas. Fíjate que incluso unos militares americanos firmaron un nosequé jurando proteger el país a toda costa ¿no ves las noticias? (¿¿Me acaba de decir no ves las noticias, el mismo que me acaba de hablar de noticias compradas?? Pues sí, me lo acaba de decir)


Le quise replicar que de los únicos militares sobre los que había escuchado hablar algo estos últimos días, era de esas momias retiradas del ejercito español que hablaban de fusilar a 26 millones de rojos pero, viendo que la charla no tenía otro recorrido que una inevitable confrontación mañanera, Bilbo y yo seguimos nuestro camino barriendo la disputa bajo la alfombra.

Pero, sinceramente, me quedé algo tocado. Primero porque una vez más corroboré que los ánimos siguen a flor de piel; segundo porque pude comprobar que donde menos te lo esperas salta la liebre del fake y tercero porque no acabo de tener claro si volveré a comprar dicho producto, al fin y al cabo tampoco me gusta tanto.

Es triste percatarse de como, incluso en tu propio pueblo, la táctica impuesta por la ultraderecha al más puro estilo nazi de Goebbels ha dado sus frutos sobradamente y se ha enquistado como un ultracuerpo en una buena parte de nuestra población, que ya de por sí venía bastante tocada de antes: baste recordar como la gente agotó el papel higiénico de los supermercados la primera semana del confinamiento. En mi intrascendente opinión, esto ocurrió por todas las veces que nos repitieron en todos los medios el mantra aquel de que en Venezuela no había papel del culo, y que con este gobierno íbamos camino de ser Venezuela (Venezuela, comunismo, Venezuela, comunismo… y una pizca de Eta que no falte)

Los más crédulos, y creo sinceramente que empleo un calificativo muy amable, picaron como auténticos pollinos. Aun hoy algunos siguen tirando de la celulosa que compraron en Marzo.


La difusión de este tipo de bulos (sobre todo de Vox, pero a los que tampoco el PP hace ningún asco) ha terminado por calar en buena parte de nuestra población, muy confundida ya por el exceso de escombro y ruido. Incluso uno mismo, que se tiene por alguien que discierne mínimamente, duda ya de si alguna de todas estas noticias será verdad, porque alguien tiene que ser responsable de algo en esta situación de mierda.

La culpa de este escenario demencial no es exclusiva de los políticos; también y muy especialmente es, una vez más, de los medios de comunicación que ya no se molestan en contrastar nada y tiran únicamente de lo que les interesa, que no es vender noticias, si no ganar (o no perder) anunciantes. Una verdadera lástima para una sociedad supuestamente moderna, que debería aspirar a un progreso intelectual y no solo económico, tener este cuarto poder mercenario. Nunca quisieron pensadores, solo consumidores.


Pero para que veamos hasta que punto es una pasada las trolas que nos han contado os enumero, como hizo Enrique Santiago hace unos días en el congreso, algunas de las primeras de ellas. El empacho de invents empezó con aquel informe australiano sobre la pandemia que al final era una mierda pinchada en un palo escrita por un contable pero que Casado se dedicó a exprimir durante una semana; otra fue decir que el Coletas era el culpable de la mortandad en las residencias (cuando las residencias fueron responsabilidad de cada comunidad); las imágenes de muertos en Lampedusa o las de Ecuador (ambas atribuidas falsamente a morgues españolas); aquel almacén de folios que corrió como la tinta por los grupos de wassap como un presunto almacén de EPIS que el gobierno escondía; aquella foto manipulada de los ataudes en Gran Vía… no os quiero comer la cabeza, pero hay decenas más. Ahora, ocho meses después, han sacado su verdadera cara medieval e inquisidora para cargar contra una ley tan necesaria como la de la eutanasia. Son la peor ralea de este estado y quien no lo quiera ver es, sin duda, o ciego o cómplice.


Y claro, con tanta confusión intencionadamente sembrada, al final te encuentras por la peatonal con la gente caminando con la nariz por fuera de la mascarilla, o convencida de que la vacuna es para controlarnos con un microchís. En definitiva, restan importancia al virus bajo la excusa de que todo es para tenernos controlados, mientras le dan su numero de teléfono, insisto, al Facebook, al Twitter e incluso a aquel príncipe nigeriano que necesitaba la ayuda de un buen occidental para sacar sus millones del país.


Tratan de confundirnos porque todavía tienen mucho que perder, pero muchísimo más que ganar. Han usado, usan y seguirán usando todos los contagios y las muertes que sean necesarias. Nada detendrá su empeño para llegar al poder de nuevo del modo que sea y hacer que los abundantes errores del actual ejecutivo parezcan ambrosía en nuestros lábios. Y lo habremos merecido, porque no damos para más.

Si Castelao me permite una pequeña y escatológica analogía diré que, nos meten una caca de conejo en la boca y nos cuentan que es un conguito y, aunque ni huela ni sepa igual, lo masticamos, lo tragamos y repetimos “es un conguito, que rico”.


Suspiren


domingo, 13 de diciembre de 2020

Becerros, mentiras y cribados masivos

 


Tenemos los ánimos sombríos, crispados y bajo mínimos en Boiro, nada extraño dadas las condiciones en las que nos encontramos. Hemos sido acogotados hasta tal punto, que la mayoría nos sentimos bajo una especie de cúpula depresiva en la que nos falta el aire; intentando buscar culpables, repartirnos los reproches entre los que menos han colaborado y los que más se han privado de socializar estos meses.

Vaya por delante que no soy un negacionista medio chiflado de esos que piensan que Gates y Soros o los ovnis reptilianos están tras todo esto, no. De hecho soy un ferviente defensor de la mascarilla, es más, creo que ha salvado más vidas estos últimos meses que las directamente afectadas por este cochino virus. Soy alguien que es perfectamente consciente de que las corporaciones no necesitan una vacuna para controlarnos. Para eso ya tienen nuestros teléfonos y sus putas aplicaciones para niños grandes; pero también soy una persona con un espíritu crítico de serie y creo que se han hecho y se están haciendo cosas rematadamente mal, especialmente desde Compostela.


Y digo Compostela porque supongo que será una desafortunada casualidad que casi la totalidad de los concellos con más restricciones hasta el momento sean mayoritariamente ajenos al gobierno de la Xunta. Sería ser demasiado suspicaz, seguro, pensar que el retraso del cribado en Boiro se deba a algún tipo de interés político espurio. Imagino que la demora desde que el día 23 se solicitó el cribado por escrito (dice el alcalde que por teléfono fue imposible) hasta que se concedió, poco tendrá que ver con el signo político del Concello y más con algún tipo de problema burocrático, de falta de recursos de la administración o, hilando más fino, incluso esa habitual costumbre del Team Feijoo llamada silencio administrativo. A ver si me voy a tener que poner un cucurucho de papel de aluminio en la cabeza, pues todos sabemos que Ribeira es más importante que Boiro desde siempre, y hay que priorizarla. Más importante y más afín, porqué no decirlo.

Será cosa mía incluso que me haya parecido percibir algún movimiento oportunista en algún miembro de la corporación boirense de cara a un futuro próximo, pero esta es otra historia que abordaremos cuando me toque otro ataque lisérgico.

No, amigas y amigos, no quiero parecer el viejo zumbado de cuarto milenio hablando de Iluminatis y conspiraciones en la sombra, pero me gustaría saber más datos empíricos como, por ejemplo, de donde vienen realmente los contagios.

Hay mucho becerro en nuestras terrazas; trilobites que se piensan que el bar es un lugar mágico y maravilloso en donde las mascarillas no son necesarias y que se ponen a fumar con su par de huevos en la propia mesa, pasándose las normas y la sensibilidad de los demás por el forro. Pero el caso es que en el cribado de la hostelería (en el que participó un 90% del total) solo aparecieron dos casos. O sea que, en principio y a pesar de la irresponsabilidad de unos cuantos, no parece ser el foco principal al que mucha gente hecha la culpa a diario. Y en lo que respecta al cribado masivo (por lo visto el más participativo de toda Galicia) treinta asintomáticos, siendo bastantes, tampoco parece que sean tan determinantes. Aparecerán seguro se hagan las pruebas donde se hagan.

Sinceramente creo que el pueblo, ya que tiene que estar sujeto a estas restricciones sin precedentes, tiene también derecho a conocer el resultado del cribado realizado en las empresas. Ese hermetismo casi sacrosanto, al que ya se nos tiene acostumbrados, solo nos lleva a pensar que “el que calla otorga” en lugar de arrojar luz sobre un asunto que nos afecta a todxs. Para mí este punto no es discutible y habría que exigir al Sergas que cante claro. Si todo va bien, estupendo, miel sobre hojuelas y a seguir currando. Si no, habrá que tomar medidas; al fin y al cabo hay “millo no hórreo” y tampoco sería el fin del mundo tener que parar una semana la producción para ayudarnos a reducir la curva; sobran empresas en la península sin estar en máximo nivel de alerta, pero no; como siempre en Boiro; derecho de pernada.


Hemos de soportar con estoicidad titulares como “Boiro arrastra al Barbanza a los peores datos de la segunda ola”, sin tan siquiera saber la causa, porque estoy seguro que estos días todo el Barbanza sale a la calle del mismo modo que nosotros lo hacemos. Y claro, ni una sola mención, ni una maldita palabra sobre “esas empresas de las que usted me habla”.


No soy periodista ni tampoco el justiciero enmascarado; es más, me fastidia que por no callarme lo que pienso, lo que muchxs piensan, parece que le tenga manía cerval a una serie de gente, y de verdad que no es así. El que me conoce sabe que me gusta llevarme bien con todo el mundo desde siempre, pero lo que me jode es que sigamos teniendo normas para unos sí y para otros depende. Tengo la fortuna de no rendir pleitesía a nadie más que a mi mamá y a mi pareja y a veces no me callo ni con ellas.

Mis datos pueden ser imprecisos, igual que los tuyos, pero al menos están fundamentados mínimamente y no los maquillo a mi antojo. ¿Tenemos una crisis? Por supuesto, pero dennos mas datos y nos quedaremos más tranquilos. A mí no me duelen prendas en rectificar lo que sea menester, y no tendré así necesidad de molestarme en perder mi tiempo en escribir estas palabras en lugar de dedicarme a una historia de ficción. Hay muchxs obrerxs perdiendo dinero ahora mismo en Boiro así que no tergiversen los hechos, no nos vacilen y cuenten todo lo que haya que contar. No insulten nuestra demostrada capacidad de soportarles.