El milenarismo va a llegar

domingo, 13 de diciembre de 2020

Becerros, mentiras y cribados masivos

 


Tenemos los ánimos sombríos, crispados y bajo mínimos en Boiro, nada extraño dadas las condiciones en las que nos encontramos. Hemos sido acogotados hasta tal punto, que la mayoría nos sentimos bajo una especie de cúpula depresiva en la que nos falta el aire; intentando buscar culpables, repartirnos los reproches entre los que menos han colaborado y los que más se han privado de socializar estos meses.

Vaya por delante que no soy un negacionista medio chiflado de esos que piensan que Gates y Soros o los ovnis reptilianos están tras todo esto, no. De hecho soy un ferviente defensor de la mascarilla, es más, creo que ha salvado más vidas estos últimos meses que las directamente afectadas por este cochino virus. Soy alguien que es perfectamente consciente de que las corporaciones no necesitan una vacuna para controlarnos. Para eso ya tienen nuestros teléfonos y sus putas aplicaciones para niños grandes; pero también soy una persona con un espíritu crítico de serie y creo que se han hecho y se están haciendo cosas rematadamente mal, especialmente desde Compostela.


Y digo Compostela porque supongo que será una desafortunada casualidad que casi la totalidad de los concellos con más restricciones hasta el momento sean mayoritariamente ajenos al gobierno de la Xunta. Sería ser demasiado suspicaz, seguro, pensar que el retraso del cribado en Boiro se deba a algún tipo de interés político espurio. Imagino que la demora desde que el día 23 se solicitó el cribado por escrito (dice el alcalde que por teléfono fue imposible) hasta que se concedió, poco tendrá que ver con el signo político del Concello y más con algún tipo de problema burocrático, de falta de recursos de la administración o, hilando más fino, incluso esa habitual costumbre del Team Feijoo llamada silencio administrativo. A ver si me voy a tener que poner un cucurucho de papel de aluminio en la cabeza, pues todos sabemos que Ribeira es más importante que Boiro desde siempre, y hay que priorizarla. Más importante y más afín, porqué no decirlo.

Será cosa mía incluso que me haya parecido percibir algún movimiento oportunista en algún miembro de la corporación boirense de cara a un futuro próximo, pero esta es otra historia que abordaremos cuando me toque otro ataque lisérgico.

No, amigas y amigos, no quiero parecer el viejo zumbado de cuarto milenio hablando de Iluminatis y conspiraciones en la sombra, pero me gustaría saber más datos empíricos como, por ejemplo, de donde vienen realmente los contagios.

Hay mucho becerro en nuestras terrazas; trilobites que se piensan que el bar es un lugar mágico y maravilloso en donde las mascarillas no son necesarias y que se ponen a fumar con su par de huevos en la propia mesa, pasándose las normas y la sensibilidad de los demás por el forro. Pero el caso es que en el cribado de la hostelería (en el que participó un 90% del total) solo aparecieron dos casos. O sea que, en principio y a pesar de la irresponsabilidad de unos cuantos, no parece ser el foco principal al que mucha gente hecha la culpa a diario. Y en lo que respecta al cribado masivo (por lo visto el más participativo de toda Galicia) treinta asintomáticos, siendo bastantes, tampoco parece que sean tan determinantes. Aparecerán seguro se hagan las pruebas donde se hagan.

Sinceramente creo que el pueblo, ya que tiene que estar sujeto a estas restricciones sin precedentes, tiene también derecho a conocer el resultado del cribado realizado en las empresas. Ese hermetismo casi sacrosanto, al que ya se nos tiene acostumbrados, solo nos lleva a pensar que “el que calla otorga” en lugar de arrojar luz sobre un asunto que nos afecta a todxs. Para mí este punto no es discutible y habría que exigir al Sergas que cante claro. Si todo va bien, estupendo, miel sobre hojuelas y a seguir currando. Si no, habrá que tomar medidas; al fin y al cabo hay “millo no hórreo” y tampoco sería el fin del mundo tener que parar una semana la producción para ayudarnos a reducir la curva; sobran empresas en la península sin estar en máximo nivel de alerta, pero no; como siempre en Boiro; derecho de pernada.


Hemos de soportar con estoicidad titulares como “Boiro arrastra al Barbanza a los peores datos de la segunda ola”, sin tan siquiera saber la causa, porque estoy seguro que estos días todo el Barbanza sale a la calle del mismo modo que nosotros lo hacemos. Y claro, ni una sola mención, ni una maldita palabra sobre “esas empresas de las que usted me habla”.


No soy periodista ni tampoco el justiciero enmascarado; es más, me fastidia que por no callarme lo que pienso, lo que muchxs piensan, parece que le tenga manía cerval a una serie de gente, y de verdad que no es así. El que me conoce sabe que me gusta llevarme bien con todo el mundo desde siempre, pero lo que me jode es que sigamos teniendo normas para unos sí y para otros depende. Tengo la fortuna de no rendir pleitesía a nadie más que a mi mamá y a mi pareja y a veces no me callo ni con ellas.

Mis datos pueden ser imprecisos, igual que los tuyos, pero al menos están fundamentados mínimamente y no los maquillo a mi antojo. ¿Tenemos una crisis? Por supuesto, pero dennos mas datos y nos quedaremos más tranquilos. A mí no me duelen prendas en rectificar lo que sea menester, y no tendré así necesidad de molestarme en perder mi tiempo en escribir estas palabras en lugar de dedicarme a una historia de ficción. Hay muchxs obrerxs perdiendo dinero ahora mismo en Boiro así que no tergiversen los hechos, no nos vacilen y cuenten todo lo que haya que contar. No insulten nuestra demostrada capacidad de soportarles.

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