El milenarismo va a llegar

martes, 19 de julio de 2011

La mística de ser padres

De un tiempo a esta parte muchos de mis amigos han sucumbido a la llamada de la especie. A mi tambien me gustan los niños (sobre todo vuelta y vuelta, como diria Leo Bassi). No, en serio, me parecen simpáticos, adorables y perfectamente corruptibles.
Una gran parte de las criaturas que pueblan nuestras calles son unos pequeños cabrones insoportables. Malcriados y mimados hasta la extenuación, destrozan los nervios de sus padres como el perico las narices de los tertulianos de telecinco. Es evidente y comprensible que la mayoría de los papis no quieran volver a saber nada de la mística del nacimiento, condenando a su progenie a ser hijo único, despues de  comprobar como este sistema de mierda y ellos mismos han reducido el fruto de su amor a una carga insufrible que en múltiples ocasiones les supera. Así nace la peor especie de padres: los que buscan dejar a su hijo el mayor tiempo posible en cualquier refugio. Escuelas con profesores martirizados por padres e hijos, guarderías saturadas, las clases particulares, natación, taekwondo, inglés y su puta madre... todo con tal de que el niño esté lo mas lejos posible el mayor tiempo posible...¡Como mola ser papá!.
Mención aparte merecen los padres a lo bonzo. Me refiero a los que salen de casa con sus hijos como si estos fuesen adultos conscientes. Se meten en cualquier lugar y sueltan a sus hijos a la buena de dios para que destrocen lo que sea haciendose los locos posteriormente (estos suelen llamarse Kevin, Jonathan o cualquier otro nombre mongoloide, aunque no se puede generalizar, tambien se pueden llamar con cualquier otro  tipo de nombre infecto).
Evidentemente, tambien existe una minoria de padres sensatos, que todavía educan a sus hijos con ideales de vida, naturaleza, generosidad y justicia. Francamente espero que estos padres desaparezcan pronto para que esta especie encuentre lo que merece desde hace tiempo: la extinción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario