El milenarismo va a llegar

martes, 27 de noviembre de 2012

Hotel en mil palabras


            Mientras removía un tazón de agua caliente con leche en polvo y masticaba con desgana unos melocotones en conserva, el hombre observaba, a través de la cristalera del restaurante del hotel, el más que posible cadáver de un olivo centenario. Probablemente, la dirección del establecimiento había decidido en su momento respetarlo o bien transplantarlo desde otro lugar para darle majestad a un pequeño jardín interior que se suponía bien cuidado no muchos meses atrás. Aunque carecía de conocimientos botánicos, el tono grisáceo del tronco no auguraba demasiadas señales de vida, pero al menos hacía juego con el color general que predominaba en el exterior: gris ceniza, como el presente que le había tocado sobrevivir. Se levantó de la mesa y entró en la cocina para lavar el tazón y el plato. En el tiempo que llevaba viviendo en el hotel, se había impuesto unas directrices para llevar los días sin entrar en una vorágine autodestructiva. La higiene era la primera de ellas. Mantener el lugar en condiciones le hacía sentirse bien, como si de algún modo estableciese una relación simbiótica con su anfitrión. Él era el frailecito que limpia los dientes del cocodrilo a cambio de comida y protección. Además, limpiando evitaría que las plagas se adueñasen del lugar y se mantenía ocupado buena parte del día. Al terminar, comprobó el nivel de gas de la bombona de la cocina levantándola levemente. Escaseaba,  pero todavía disponía de tres bombonas más que le facilitarían mucho la existencia. Éstas y el generador de emergencia alimentado a base del combustible de los coches del garaje hacían de su supervivencia algo poco meritorio hasta el momento. Acto seguido, se dirigió a la despensa para comprobar la cantidad de víveres enlatados que quedaban. No eran demasiados, pero por suerte todavía quedaban reservas suficientes para un par de meses, quizá tres, y agua potable para un par de años si se racionaba convenientemente. Todavía salía un tímido chorrito de agua de los grifos que, aunque suficiente, por precaución sólo empleaba para limpiar y para su higiene personal. En ocasiones pensaba que si aquel extraño día hubiese elegido un hotel de un nivel inferior, en estos momentos tendría más comida no perecedera y no se habrían perdido tantos productos frescos en el espacio de tiempo indeterminado que estuvo inconsciente o dormido en su habitación. Después se consolaba: “de haber estado en otro lugar hubieses desaparecido como los demás.”
 Que estaba solo en el hotel era un hecho. Hasta el momento no había querido explorar ni una sola de las habitaciones del complejo. La idea de encontrarse a alguien muerto le imponía un profundo respeto, aunque realmente estaba casi seguro de que no había nadie en todo el edificio. Si así fuese, estaría, como mínimo, el cadáver del recepcionista o de algún miembro del personal, pero nada, ni una sola muestra de muerte o vida a excepción de algún insecto ocasional.
 A pesar de tener un carácter racional y pragmático la situación tenía el argumento de esas películas apocalípticas que tanto le hicieron disfrutar en otro tiempo. Eso le hizo preguntarse si la situación acabaría como en algunas de esas historias, despertándose entre gritos y sudoroso en la habitación. “Negativo, amigo mío, no es una experiencia onírica al uso” se dijo en mas de una ocasión mientras se pinchaba la mano con un palillo de madera.  Y en el devenir de los días seguía sin comprender por qué seguía allí, vivo, cuerdo. Apenas pudo componer  el absurdo pensamiento de que su habitación podía tener algún tipo de suerte física o divina que le había protegido de lo que fuese que sucedió.
En ocasiones la impaciencia por salir a la calle era  insoportable, pero se había propuesto no exponerse al aire libre hasta que fuese inevitable. Cuanto más tiempo pasase, mejor. Tenía la fortuna de estar en la mejor situación posible en un escenario inverosímil y desfavorable. Estaba razonablemente alimentado, en un lugar muy confortable y que le proporcionaba suficientes distracciones para conservar el buen juicio ante la soledad más profunda que había experimentado jamás. Una de estas distracciones le llegó el día que comprobó con sorpresa que la línea telefónica tradicional seguía operativa. Había dado por hecho que muerto el teléfono móvil, muerto todo contacto con el exterior, craso error. Como es natural, el hombre intentó contactar con todos los números que recordaba de familiares y amigos. Al día siguiente, después de sobreponerse a la decepción de no conseguir respuesta alguna, decidió imponerse una nueva disciplina diaria. Abrió la guía telefónica de la ciudad y comenzó a llamar desde el primer apellido. Uno a uno, sin desesperarse, sin dejar ninguno atrás, fue marcando los números de particulares, empresas, negocios, oficinas y, muy especialmente, los hoteles. En éstos incluso insistía dos y tres veces. Cuando le saltaba un contestador automático, dejaba un escueto mensaje con el teléfono del hotel, teniendo la precaución de no desvelar su paradero. En dos días había terminado la letra A y parte de la B. En ocasiones le asaltaba la desesperanza, pero decidió perseverar sin perder la paciencia. Optó por ponerse un límite de dos horas diarias para esta tarea y así no descuidar las demás.
Una noche a la semana se daba el gusto de tomarse dos o tres whiskys añejos en el bar del hotel. Se había tomado la molestia de encontrar la forma de alejar lo suficiente el generador a base de enchufar una alargadera tras otra para crear una atmósfera más acorde con un momento que él consideraba solemne. Ponía unos de los numerosos discos que dormían en las estanterías, preferentemente jazz o blues, y después paladeaba con calma el reconfortante néctar escocés, dejando que brotase alguna lágrima ocasional, casi a la fuerza,  sintiéndose un Bogart de lo más anacrónico y patético. Fue una de esas noches cuando un sonido inesperado pero familiar, que en un principio el hombre atribuyó a la ebriedad, lo cambió todo. El teléfono de la recepción lo llamaba, anhelante, como jamás nadie lo había hecho.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Hotel


Mientras removía un tazón de agua caliente con leche en polvo y masticaba con desgana unos melocotones en conserva, el hombre observaba a través de la cristalera del restaurante del hotel el más que posible cadáver de un olivo centenario. Probablemente la dirección del establecimiento había decidido en su momento o bien respetarlo o transplantarlo desde otro lugar para darle majestad a un pequeño jardín que se suponía bien cuidado no muchos meses atrás. Aunque carecía de conocimientos forestales, el tono grisáceo del tronco no auguraba demasiadas señales de vida, pero al menos hacía juego con el color general que predominaba en el exterior: gris ceniza, como el presente que le había tocado sobrevivir. Se levantó de la mesa y entró en la cocina para lavar el tazón y el plato. En el tiempo que llevaba viviendo en el hotel, se había impuesto unas directrices para llevar los días sin entrar en una vorágine autodestructiva. La higiene era la primera de ellas. Mantener el lugar en condiciones le hacía sentirse bien, como si de algún modo estableciese una relación simbiótica con su anfitrión. El era el frailecito que limpia los dientes del cocodrilo a cambio de comida y protección. Además, limpiando evitaría que las plagas se adueñasen del lugar y se mantenía ocupado buena parte del día.

martes, 18 de septiembre de 2012

El puto viejo vendetangas o Freedom for the cans


En mi lucha personal contra el gilipollismo mundial hoy quiero hablar de un tema que me toca bastante la moral: la ola antiperruna que nos invade.
Es cierto e innegable que hoy por hoy sufrimos a bastante retrasado mental, generalmente con aspecto de Tristiano Ronaldo y novia choni-chandalera, con perros potencialmente peligrosos. Soy el primero que cree que la posesión de este tipo de cánidos precisaría de, al menos, un examen psicotécnico idéntico al que se puede realizar para sacar un permiso de armas. Evidentemente,  que se cumplan las normativas sobre los perros peligrosos (tema correas, bozales...etc) es fundamental y debe ser obligatorio en zonas urbanas o rurales habitadas.  Igualmente soy partidario de denunciar y multar a cualquier individuo que no recoja las caquitas de su perro, costumbre cerda donde las haya. Lo que ya comienza a ser demencial es el acoso a el que muchos propietarios de perros nos comenzamos a ver sometidos por las hordas de antiperrunos amargados. Los perros han meado siempre en las calles, y lo han hecho porque las calles tambien les pertencen a ellos, que son tan dueños de este planeta como nosotros. Gracias a los perros, el ser humano pasó de ser un cazador mediocre a ser el depredador mas jodido de la tierra.Y no conformes con esto, en nuestro infinito egoismo los empleamos para rescatarnos cuando estamos en apuros; los mandamos a morir al espacio; los torturamos para experimentar en nuestro beneficio; los abandonamos a su suerte cuando nos resultan incómodos o nos dejan de ser útiles despues de haber recibido una fidelidad y un cariño puro e incondicional... y ahora tambien nos molestan sus pises, como si fuera una novedad. Mucho gilipollas es lo que hay.
             Hace unas semanas, una mañana con bastante sueño todavía, mi perrito, en un descuido por mi parte, hizo pipí en la columna de una tienda de la calle de los taxis. Cabe señalar que ni una sola gota tocó nada que no estuviese en la rue y que la lluvia no empape cuando cae del cielo. Cabe señalar tambien que, de haber sido cliente del perfecto amargado que me increpó con muy poca educación, estoy seguro de que no me habría dicho nada mas que “Buenos Días!” saludando con una sonrisa hipócrita, aunque por detrás me hubiese puesto de cabrón para arriba, tal es el patrón con el que sus padres (posiblemente primos hermanos) lo cortaron. Lo triste es que con mi somnolencia me quedé con las ganas de espetarle una ingeniosa faltada que lo dejase suavecito y solo le repliqué que no podía estar controlando la vejiga del pobre perro todo el rato. Un puto basilisco el viejo vendetangas. Pues si no quiere que le orinen los perros en la columna, que ponga unas botellas de agua llenas de esas que ponen ahora, que eso sí que tiene delito, son super glamurosas. Hacen bastante mas daño a la vista que el pis de los perritos al olfato.
Ah! Y otra cosa para el que no lo sepa. ¿Sabían ustedes que en la ciudad de Nueva York se puede pasear a los perros sueltos en todos y cada uno de sus mas de trescientos parques? Un ciudadano que se cansó de tonterías y llevó al ayuntamiento a juicio. Que el mundo tambien es de ellos. Tomen nota señores alcaldes. Freedom for the cans!!



miércoles, 29 de agosto de 2012

Intimidades Paranoicas


Ayer por la noche, tumbado en el sofá, sufrí uno de mis frecuentes malestares pasajeros. Fué una especie de hormigueo frío y desagradable en la parte interior derecha del tórax. Como siempre, desde que a los dieciocho una experiencia extrema me enseño que no hay medicina, virus o doctor como el propio cerebro, conseguí controlarlo en pocos minutos, pero me dejo un regusto frustrante y una certeza: soy un paranoico de cojones.
Es así. El primer paso es reconocerlo. No es que tenga un par de manías, no. Soy el campeón gallego de la paranoia, como mínimo. No hay un día en el mundo que no me duela el pecho, un brazo, una zona de la cabeza, el huevo derecho, la junta de la trócola o me de un mareillo raro. Lo tengo asumido, es lo que hay... y tampoco puedo decir que me esfuerce demasiado por evitarlo. Lo suyo sería ir al médico a hacer unos análisis para que mi cerebro sea todavía mas consciente de que todo va bien, pero hay un problema: tambien soy un acojonado. Odio las agujas, los rollos estos de madera para bajar la lengua, los tensiómetros, los estetoscopios y sobre todas las cosas las putas gomas que te ponen en el brazo para marcar la vena. Joder, podemos poner un robot en marte, descubrimos que hay unas cosas que se llaman neutrinos que van mas rápido que la luz, clonamos animales... pero para hacer unos análisis hay que ponerse en fila rodeado de yayos y esperar a que te amarren un cacho de goma al brazo y te saquen tres tubos de sangre. ¿No podía llegar con un par de gotas de un pinchacito en el dedo? Es que solo de pensarlo me mareo, no sé de donde sacar arrestos para ponerme delante de esas Miuras de la medicina que son las enfermeras. Si el miedo es libre, joder, ¡yo soy Braveheart!. Y cuidado, que ya he conseguido superar unas cuantas fobias. El dentista (cuando una muela duele de verdad, ni miedo ni pollas en vinagre), el ascensor (superado en la adolescencía) y estoy en trámites de superar el pánico al avión de una vez por todas (coño, se nadar, se caminar, pero volar no, chico). De las moscas de los caballos prefiero no hablar, que puto asco, ¿para que coño sirven?
En fin, está claro que peligro no es mi apellido, pero aun así soy bastante feliz. Por alguna razón mi chica todavía me quiere, aun me aguanta el curro y mi vida aun no se ha convertido en la puta mierda que está siendo para mucha gente, pero bueno, al tiempo.
Bueno, os dejo que ya me está doliendo el cuello... espero que no sea nada chungo. Tengo que hacer unos análisis... aingss!

jueves, 12 de julio de 2012

Tontacos y Antílopes


Un tontaco, que fácilmente podría ser cualquiera de nosotros, se emociona frente al televisor cuando ve a un grupo de multimillonarios y excelentes jugadores de fútbol levantar una copa que le va a dar mucho honor y orgullo al país y trescientos mil euros no tributables a hacienda a cada uno de esos jovenes. Mientras tanto, ese mismo día, el gobierno del tontaco finalizando una cortina de humo con suerte magistral, se dispone a subir el iva al 21% (como en toda europa, pero con salarios mucho peores), impuestos varios, instaurar el copago sanitario y demas canalladas serviles para satisfacer las exigencias de los señores de Bruselas, qué les faltan huevos para atacar a los que realmente están dinamitando las economías europeas mas de lo que lo han hecho los propios europeos, pero no tienen escrúpulos para llevar a millones de personas a situaciones límite.
Pocos días despues ese mismo tontaco se indigna leyendo en su periodico favorito diez páginas (¿¡Diez páginas?!) que hablan de los insultos y amenazas, tristes, de un asesor abertzale, posiblemente borracho, a unos seguidores de la roja (por lo menos este tío tuvo la vergüenza de dimitir, no como otros). Ese mismo día entraban en Madrid miles de mineros despues de veinte días de camino por sus derechos, arropados por miles de madrileños. Apenas media tendenciosa y apestosa página poniéndolos a parir y tratándolos de vividores. Espérate, que ahora resulta que los mineros tiene la culpa de como está  España.
El sheñor de los hilillhos” este mentiroso compulsivo que el país tiene por presidente, ese siervo de Botín y compañía, dice que no nos queda otra que achantar, que la cosa “tá mu mala, que vamos a tener que freir los huevos con saliva”, que prometió oro pero nos la metío doblada no precisamente un moro.
Somos los antílopes del mundo capitalista; todos los depredadores se alimentan de nosotros, y lo harán de nuestras crías y de las crías de sus crías en una perpetua merienda de cerdos.
Pero el tontaco sigue a lo suyo, repitiendo las palabras en negrita de sus periódicos (porque las editoriales ni las lee) y memorizando los eslogans de sus tertulias favoritas.

Un little bastard, hijo del tontaco, sostiene sobre su cabeza una papelera que en teoría solo debería contener papel y plásticos, pero que en realidad contiene restos de merienda, bolsas de gusanitos a medio terminar e incluso un pañal cortesía de la casa. Por supuesto ese contenido finaliza en el suelo, como casi todas las ilusiones de nuestra generación, esperando a que un servidor lo recoja diligentemente, “que para eso estoy” no vaya a ser que a la mami o al papi, que ni tan siquiera se han percatado o lo han ignorado, se le rompan las uñas o los cuernos por pedir una escobita. Los profesores enseñan, son los padres los que tienen que educar.

Si pensais que este último parrafo no está relacionado con lo demás, en mi opinión os equivocais. La raíz del problema de este país no radica principálmente ni en los políticos ni en los banqueros si no en los tontacos maleducados, que siguen permitiendo y eligiendo en las urnas a esta clase de gentuza. Tontacos que criarán little bastards que a su vez serán tontacos en un futuro que seguiran gritando “yo soy español, español...” mientras lo sodomizan empleando la vaselina de los medios de comunicación.
Smell like shit, no future, destroy.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Algo persoal


            Eran as nove e media da tarde do primeiro venres de xullo do 2001 cando un grupo de mozos dun vinte e poucos anos tomaban ao asalto unha das extintas casetas de madeira das duas que, ata non hai moito, resistían no paseo marítimo aos invasores de pedra e cemento. Pode que os que agora teñades vinte e poucos case non vos lembredes do paseo marítimo de hai doce anos. Daquela, toda a zona dos pedregais carecía da estirada petulancia actual. Eran arbores, leiras, herbas e viñas o que rodeaba a aqueles chavales que, sen tomar aínda un grolo de nada, xa estaban a cantar, a bailar e a bater na mesa coma se fosen as duas da maña, tal era a posesión que o primeiro día das festas producía nos seus corpos. Daba igual que o tempo non acompañase. Se o vento ou a choiva non axudaban, forrábase a caseta cun plastico ou aguantabase estoicamente a base de auga de lume. Lembro esa momento con total claridade, pois foi desas noites en que ser novo e ter amigos é abondo. Lembrarei sempre con agarimo eterno como Manuel bailaba enriba dunha mesa aínda baleira mentres os demais dábamos palmas entre gargalladas. Aínda podo sentir como a guitarra rompeu a noite co seu primeiro acorde perseguida por unha coral, máis entregada que afinada, antes de que o whysky barato rompese a gorxas e os estómagos. Lembro como estabamos bébedos de ledicia e arelas de festas de Boiro. Despois o extase, a catarse. Eso si, sempre dentro dun respecto total polo entorno, que considerabamos noso sinxelamente porque o era. “Os da guitarra” eramos coñecidos nas filas da policia por non crear problemas máis aló dos auditivos.
Para nós as festas eran un ritual.  Son algo persoal. Tan persoal que o ano que decidiron suspender os fogos do último día instauramos a tradición de recaudar un pequeno bote entre todos e co que xuntabamos facíamos a nosa propia sesión de pirotécnia cutre, e sabíanos coma os fogos do apóstolo pois éramos os técnicos e os beneficiarios ó mesmo tempo.
Por todo isto e por moito máis no que non é preciso entrar, vádesme a permitir que fale en plural, sabendo de antemán que maiormente este artigo de opinión será ignorado convintemente. Vou a falar por bastantes cidadáns deste pobo, de distintas ideoloxias, sen rodeos e con vehemencia.
Nunca comprenderemos o escaso  e peculiar espíritu festivo desta vila.  Case todos os nosos veciños teñen unhas festas envexables e ben repartidas, nós, pola contra, temos seis días xuntos e case imposibles de desfrutar a excepción do sobresaturado sábado. Sempre nos pareceu case unha ofensa que o xoves despois das festas non sexa festivo local. Persoalmente paréceme incomprensible e arbitrario, por moi tradicional que sexa, que santa Lucía siga sendo festivo, cando para unha grandísima parte do pobo carece de sentido algún. Hai tradicións das que se pode prescindir, non é preciso que dea exemplos, e coido que os católicos xa teñen celebracións abondo.
Outra cousa que está clara é que ten que haber festas para todos. Se non me engano (e se o fago non vai a ser por moito) somos as festas que máis cartos gasta en orquestras en comparación con outras actividades. A dous por día, como mínimo, e sen sesión vermú. Despois algunhas delas teñen que  estár ata as catro da mañá tocando para unha praza fantasma, habitada so por un par de corpos sen alma e tres vampiros. Falo con coñecemento de causa, pois eu tamén intentei estar un ano na comisión, desistindo ante a imposibilidade real, mais aló da figuración, de cambiar nada. Non creemos que sexa abondo con iso de dar unha limosniña con dous días de Mostra das Culturas, o único orixinal e propiamente noso que temos, cada vez máis ninguneada co presuposto, cando, co que vale unha orquestra das medianas podíase facer algo realmente interesante e que repercutise beneficiosamente na hosteleria. Dende Macaco ou Banda Bassotti, éxitos de público (chorradas políticas tipo Esperanza Aguirre aparte) non písou esta vila ningún grupo de xeito. Pero por un ano que non se trouxeron orquestras de primeiro nivel houbo que traer ó ano seguinte á Paris e a Panorama (como molan tio!!)
 De verdade, é bastante triste para os que nos gusta a musica en directo máis aló de “tengo el alma en pedasos”, “os peitos da cabritiña” ou “el gallo sube”. Respeto ós grandes músicos que hai nalgunhas orquestras, pero incluso algúns deles sufren cando tocan (os que tocan en directo) tanta horterada e atrocidade xunta.
Iso si, algo bo se fixo estes últimos anos: o día das peñas. Aínda que é o luns e non sexa algo típicamente noso, polo menos dalle un aire distinto ás festas facendo participar á xente nalgo máis que beber. Punto para a xente do Bocacho por insistir!
Creo que compre, dado o nivel económico actual, adaptarse e empregar a imaxinación un pouco máis para que as nosas festas non rematen sendo algo tan rancio que so se poda atraer á xente a nosa vila tirando de talonario. Non sei se Amancio Ortega quererá ser presidente da comisión...

lunes, 14 de mayo de 2012

Un pedacito


En ocasiones me resulta frívolo todo esto del blog. Cuando la realidad te muestra que todo esto no es mas que una forma de vida ligera y disipada uno se desmoraliza terriblemente y no tiene arrestos para escribir. Los jefes de banca, los políticos de mierda, los que les lamen el culo, los especuladores... todavía me resultan mas detestables porque su manera de actuar en la vida demuestra que no tiene ni la mas mínima idea de lo que pintan, ni de lo que quieren. Solo dinero y mas dinero para buscar en el lo que son incapaces de encontar dentro de si mismos. No daria ni un soplo de mi aire por sus vidas.
En fin, os dejo un pedacito de lo último que estoy escribiendo para mejorar el sabor de boca. Me tiene encantado esta historia. Pronto volveré con mas ánimos.


Unos pasos antes de llegar a la mesa ya la recibían una avanzadilla de elogios en falsetes y do mayor. Los cumplidos a su vestido, pamela y peinado se derramaban sobre ella empalagosos. Con un falso rubor, Paquita saludó una por una a sus amigas con sonoros besos que no llegaban a tocar las mejillas para evitar una imprimación de carmín nada deseable. Mientras tanto, el maitre aguardaba pacientemente para llevarse la chaqueta y el objeto volante no identificado color salmón. En ocasiones solía fantasear unos instantes mientras los clientes se saludaban, no sabía si víctima de sus experimentos con el ácido en el pasado o de una excesiva ingesta de novelas de aventuras. Ahora mismo tenía delante cuatro brujas dispuestas a comenzar un satánico akelarre y él era el valiente caballero resuelto a cercenarles la cabeza con un poderoso mandoble de su espada. Se encontraba descabezando a la tercera arpía cuando se percató de que Paquita le tendía sus prendas mirándolo con extrañeza y cierto desdén. Pidió disculpas y dió media vuelta hacia el vestíbulo con aire marcial. El buen hombre llevaba unas semanas sopesando la posibilidad de visitar a un psicólogo.
Apenas la señora Rivas había tomado asiento junto a sus compañeras cuando dos jovenes camareros se acercaron con unas bandejas de sofisticados y suculentos aperitivos. Tras ellos el caballero lisérgico de la tabla redonda les depositó en sus manos las cartas con las viandas a elegir.

miércoles, 4 de abril de 2012

La semana santa


Aprovechando estas fechas voy a desarrollar una breve disertación, sin ningún criterio y a mi total antojo, sobre la semana santa y el cristianismo en general. La verdad es que no sé por donde empezar pues el tema se las trae a pesar de la eterna controversia que genera. Bueno, eterna es un decir, porque la iglesia se cuidó bien toda la vida de que no hubiese discusión posible. Desde el siglo tercero que comenzó a ser una religión mayoritaria olvidó rápidamente su persecución y se convirtió con el paso del tiempo en radical perseguidora, especialmente de los que tambien se consideraban cristianos pero que no comulgaban con las doctrinas carcas que se impusieron en el  concilio de Nicea, allá por el año trescientos y pico.
Empezaron por los evangelios. Escogieron los cuatro mas retrógrados con diferencia: Marcos, Lucas, Juan y Mateo, en donde la mujer era menos que un cagarro de oveja. Y no por que no hubiese mas, porque todos los apostoles tenían evangelios, incluso Judas Hiscariote (Ver El Evangelio de Judas de la National, impagable), la virgen Maria, Maria Magdalena... todos los personajes que rodearon a Jesús tuvieron sus seguidores y estos desarrollaron la historia  de Cristo como ellos la vieron y entendieron. Ahora a estos evangelios los llaman “apócrifos”, porque la iglesia no los reconoce como tales. Y esto tiene mas gracia todavía cuando te enteras de que “los legales” Mateo, Marcos Lucas y Juan no eran los apostoles que acompañaban a Jesus si no unos fulanos que escribieron unas cuantas décadas mas tarde lo que escucharon de boca de los auténticos apóstoles y demas seguidores del galileo. Eso es comprobable. En las bienaventuranzas (Ya sabeis: “Bienaventurados los pobres...etc”)  uno de los evangelistas, no sé si es Mateo, describe a Jesús predicándolas en lo alto de una colina mientras que otro de ellos lo describe en un llano y otro en otro lugar y así con infinidad de movidas todas totalmente comprobables en las propias escrituras que tanto defienden y que no conocen la gran mayoria de ellos mismos. Ni que decir tiene que uno de los grandes damnificados históricamente con estos evangélios fué el propio Judas, pero me voy del tema y sabeis que me gusta ser moderadamente breve.
Me cabrea sobremanera que en nombre de la fé, de una fé que no se molestan en conocer, de una fé que deformada en la ignorancia, el machismo, el expolio, el asesinato y la mas salvaje avaricia todavía se congratulen en celebrar la muerte de una persona que si hoy en día levantase la cabeza los corría a hostias hasta las mismísimas puertas de Jerusalem, despues los patearía hasta el monte de los olivos y posiblemente llegase al monte del destino, en donde Sauron daría buena cuenta de lo que quedase de ellos.
Parece que nadie quiere acordarse de todo lo que ha significado la iglesia en este pais durante siglos.
En fin, lo bueno que tiene la fé es que es eso, fé, y no precisa de actos demostrables. Se basa en dogmas. Y como tal, todos los actos son perdonables. Puedes ser un canalla del quince todo el año, pero una buena penitencia en semana santa, una procesioncilla con un capuchón en la cabeza y venga, dios todo lo perdona. Pido disculpas por mis palabras a los católicos que procuran seguir la doctrina de la paz, el amor y el perdón, que me consta que los hay. Mi abuelita es un ejemplo.  
Y si me equivoco, dios no lo quiera, aceptaré el castigo que me toque siempre y cuando no sea compartir caldera con Escrivá de Balaguer, que fijo que está ardiendo en el infierno.

jueves, 8 de marzo de 2012

Pelos suicidas y tetas de silicona chunga


Hace ya unos años que mi pelo comenzó a desaparecer sin excesiva prisa pero sin tregua. Es lo que hay, cada uno tiene que lidiar con el morlaco que le sale por toriles. Adaptarse a la lidia y hacer la mejor faena posible, siguiendo con los símiles taurinos, es lo que toca. Lo que ocurre es que jode, claramente. Jode quedarse calvo, y jode todavía más que al toque a retirada del cabello se le sume el toque a zafarrancho de la barriga, que se viene, inmisericorde, recordándote que eres un urbanita, que no cultivas el campo y que un partido de fútbol cada quince días y unas cuantas ensaladas pueden no ser suficiente. Los tiempos de largas grebas, pocos kilos y mucho aguante partieron hace muchas lunas. Mas lo importante, amigos míos, lo importante es llevar la lucha con dignidad o simplemente abandonarse con orgullo o resignación a la voracidad.
Aunque bueno, bien pensado tambien puedes optar por hacer un Hilario Pino o un José Bono siempre que no tengas sentido del ridiculo o realmente lleves muy mal lo de quedarte calvo. A mi lo de ponerme los pelos en plan Nancy de famosa no me va mucho, prefiero raparme la cabeza, pero allá cada cual con como usa sus dineros.
Los dineros, que son capaces de llegar a donde la naturaleza no quiere, tienen la virtud de conseguir casi cualquier cosa: labios carnosos, culos prietos, michelines convertidos en pastillas de jabón, grandes y turgentes pechos... pero son incapaces de curar la estupidez. A mi me parece geníal que la gente se opere sus defectos. Soy partidario de la  cirugía estética gratuíta en muchos casos muy necesarios, especialmente las de extirpación de las mamas. Por estar, hasta estoy a favor del aumento de pecho innecesario, aunque sea por pura ambición o por eso de “sentirse bien con una misma”. ¡Que sería de la industria del porno y de tantos millones de onanistas convencidos sin la silicona!  
Pero de lo que estoy totalmente en contra es del rollo este que se está montando con las prótesis de silicona chungas. Las  Pip, creo que les llaman. No sé si me he enterado bien, porque hace tiempo que no le hago caso a los informativos, pero juraría que hoy escuché a una chica pedir que la seguridad social se hiciese cargo de su problema con las prótesis...¿perdona bonita? O sea, que te vas a una clínica privada, te pones unas bolas de goma en las tetas por tres mil o seis mil eurazos porque  tú quieres, porque lo necesitas para sentirte mejor (léase mas deseada) o para competir mejor en tú trabajo o para flotar mejor en la piscina del spa y, como resulta que ahora son mas perjudiciales que el cubata de amianto  (¿¡¡Quien iba a pensar que meterse rollos de goma dentro del cuerpo podía ser malo!!) pues que te ayude la seguridad social.
Tiene miga la historia. Que demande a quien se las puso, o a quien se las vendió a quien se las puso si quieren unas nuevas gratis. O que se las vuelva a pagar... ¿o es que las tetas grandes tampoco era la solución? Amiga, se siente, tenga usted más personalidad y menos tontería. A lo hecho, pecho.

P.D:
Bueno, venga, va. Si son tan peligrosas que se las quiten antes de que la cosa vaya a mayores, eso si, que les pongan unas bolas de petanca en su lugar, que duran toda la vida.


viernes, 10 de febrero de 2012

De Garzón y Contador


Partamos de la base de que Garzón no me cae especialmente bien. Una vez dicho esto, digamos que las escuchas famosas por las que lo condenan sean ilegales, cosa que escapa a mi entendimiento, pero parece ser que lo son. Bien. Pongamos que Garzón en su endiosamiento de superjuez (superjuez que permitía las torturas en su guerra con eta, o eso dicen) se pasó de la raya y mereciese un escarmiento que lo tranquilizase. Me parece bien. Que lo inabiliten de por vida me parece una charada y una absoluta mamarrachez. O sea, que por unas escuchas a unos abogados de unos putos chorizos se le saca del panorama justo ahora que estaba muy cerca de empezar a hacer justicia con los crimenes del franquismo. Muy divertido. Un clarísimo aviso para navegantes “si ha caído Garzón, tu tambien caerás. Ni lo intentes”. Una denuncia puesta por Manos Limpias, unos fachas de cuidado, y una sentencia claramente malintencionada, van a privar de justicia a cientos de miles de vivos y muertos. Y lo mas simpático de todo es que Camps queda absuelto despues de esas escuchas sonrojantes y de ver esa actitud de chulopiscinas que se gasta. Yo alucino. Que tengas la carrera de juez, no significa necesariamente que tengas que ser un tipo inteligente, y mucho menos un demócrata, a la vista está. Yo lo siento mucho, pero eso de respetar las sentencias que quede para los políticos. Este pais es un cachondeo y así nos va.
Pero la gente está enfadada con los gabachos, que se han metido con nuestros deportistas. ¡Que canallas! Resulta que un programa de humor, hace unas bromas (por muy fuertes que sean) y toda España quiere invadir Francia. Venga ya, hombre por favor. Si Contador tiene mas cara de culpable que un niño que dice que no ha comido un pastel y tiene toda la cara manchada de nata. ¿Que coño me importa a mi que los guiñoles franchutes se metan con el deporte español, cuando por otro lado se nos están cagando en las manos constantemente? Cada uno en su casa tiene derecho a hacer los chistes que le de la gana, a ver quien coño me tiene que decir nada a mi de lo que digo o no digo en mi hogar.
¡Esto es España, Coño!  Y aquí se las gastan así.