El milenarismo va a llegar

martes, 5 de mayo de 2020

Novela de confinamiento - Capitulo 37


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El rector sirvió una infusión humeante de hierbas a Essié mientras esta se acomodaba en uno de los cojines del salón central de la escuela. Se sentía satisfecho de haberla vuelto a ver tan rápido. Era un síntoma inequívoco de que la joven había estado reflexionando sobre la conversación que habían tenido días atrás, pero no aguardaba una visita tan pronta y eso era, quizá, un pequeño motivo por el que no sentirse plenamente confiado. Se sentó frente a ella y a su pesar comprobó que, una vez más, el silencio de Essié era tan difícil de quebrar como de soportar sin sentirse cohibido de alguna extraña manera. Desde luego, pensó, es evidente que esta no es una joven corriente.
Procurando disimular su incomodidad, el rector hizo un gesto amable con las manos invitándola a hablar a lo que ella accedió enseguida:

- He estado pensando mucho en nuestro pasado encuentro y debo decirle que he hecho verdaderos esfuerzos por ponerme en su lugar -dio un sorbo del tazón para engrasar sus ideas y encontrar las palabras adecuadas para continuar-, He intentado entender la posición en la que usted se encuentra a pesar de que ignoro sus costumbres y tradiciones. Sigo sin alcanzar a comprender como un padre puede condenar a su hijo, aunque eso quizá no sea exclusivo de su cultura -Essié dio un nuevo sorbo, pausado, y repasó las palabras que había estado eligiendo antes de proseguir- Yo intentaré no cometer esos errores con mi hija, por eso estoy aquí, porque Darya quiere conocerle más y pasar tiempo con usted.

- ¿Que pretendes decir con eso? - dijo el rector mostrándose totalmente confundido- ¿ Que te lo ha dicho la niña? ¡Si todavía no articula palabra!

- No es que me lo haya dicho de viva voz, pero de algún modo que no soy capaz de describir ella me lo transmite. La escucho en mi cabeza, especialmente antes de quedarnos dormidas. Es algo tan natural y hermoso que me cuesta expresarlo con palabras. Soy consciente de que suena extraño, pero creía que a usted no le sorprendería.

- Pues me sorprende, y mucho -el rector se quedo callado un momento con la mirada fija en los ojos de Essié sopesando, ahora él, las palabras que iba a decir-. Nuestro pueblo, entre otros muchos rasgos que nos diferencian de vosotros, tiene la capacidad de hablar sin producir sonidos, pero es una característica que se manifiesta a partir de una edad bastante más tardía que la de Darya. Has hecho bien en venir y agradezco profundamente tu esfuerzo y comprensión. Ahora depende de mí corresponderte y demostrar que no te has o, mejor dicho, habéis equivocado. Te ruego que abras tu mente un poco más todavía si te sientes con fuerzas. Tienes cosas que asimilar.


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