Lo
acabamos de ver como si fuera ficción. La declaración del
presidente del gobierno, serio y nervioso ante una situación que
-estoy convencido- no es casual ni natural, parecía el discurso
presidencial de una de esas pelis apocalípticas que tanto nos
gustan. Pero esto no es ficción, o no tanto al menos. Por eso me
vais a permitir que en un momento fantasee un poco con todo lo que
está por venir.
Pero
antes, el histérico presente. Lxs que llevamos ya unas semanas con
esto, hemos aprendido a movernos en modo preventivo, apartándonos,
buscando ese metro que nos separe del contagio. Casi todxs miramos
aterrados a quien tose o estornuda y un escalofrío nos recorre la
espalda cuando somos nosotros los que tosemos y sentimos las miradas
de pánico que nos apuñalan.
Ahora
tenemos la responsabilidad de pisar la calle lo menos posible y,
seguramente, en breve habrá que cerrar casi todo durante 15 días
también aquí. Esto desembocará en una presión y unas cargas
económicas muy jodidas para miles y miles de autónomxs. Unas
vacaciones forzosas en casos como el mío serán un mal menor. En
otros casos, la visita al paro durante al menos dos o tres meses.
Pero habrá situaciones difíciles más allá de la economía, que no
para de demostrar lo poco que le importamos.
Contemplemos
un escenario mucho más lúgubre: habrá muertes. Sí, probablemente
casi todas de gente mayor: abuelxs, puede que algún padre o madre y,
con mala suerte, alguien joven que estaba débil… esto es así. Y
serán muertes más tristes de lo normal en este nuestro mundo de
cristal; con tanatorios casi vacíos y, de nuevo, con miradas
furtivas de desconfianza por doquier. Un escenario realmente
descorazonador.
Realmente
hoy no es un día para la fantasía prosaica. Pero todo esto pasará,
seguro. Y cuando eso ocurra nos lanzaremos de nuevo a las calles y
las terrazas. Y en ese momento no debemos olvidar quien nos ha
protegido y cuidado a pesar de que la derecha, la misma que tiene los
cojonazos de criticar la falta de medios que tenemos, lleva años
desmantelando la sanidad pública. No debemos olvidar a quienes
abrazaron el ultracapitalismo durante años y estos días rogaban
medidas de protección comunistas para sus empresas. Y tampoco
debemos olvidar que tipo de personas dejaban Madrid corriendo a su
residencia de vacaciones mientras sembraban el virus a su paso.
Seguro que la mayoría llevaban una pulserita en la muñeca.
Disculpadme que generalice, o no, me la suda. Es lo bueno de ser
libre.
Suspirad,
pero a un metro.
Buen texto
ResponderEliminarEl presidente serio y nervioso. Los fachas madrileños contagiando Sanxenxo. Tu coherencia e imparcialidad es abrumadora, brother.
ResponderEliminarNo necesito ser imparcial ni coherente aquí. Pero el presidente estaba serio y claramente nervioso. Y te aseguro que el 99% de los madrileños de Sanxenxo no son precisamente del partido comunista...
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