El milenarismo va a llegar

domingo, 5 de abril de 2020

Novela de Confinamiento - capítulo 13



13


El anciano comenzó a ascender cada vez más. Pudo ver en su vuelo, con un asombro moderado, los edificios, las luces de la ciudad y los vehículos sin tracción animal. Ese diminuto punto azul comenzaba a parecerse un poco a su hogar, al menos en la luminosidad. Le pareció increíble observar cómo aquella raza tan contradictoria, tan hermosa y terrible a la vez, había evolucionado hasta ese punto. Siempre estuvo seguro de que terminarían por destruirse en alguna gran guerra, pero se equivocó, al menos hasta el momento actual. Le gustaría poder volver con más tiempo y más fuerzas para estudiarlos un poco más, pensó, pero para él su momento había pasado. También le gustaría conversar algo más con aquel joven tan amable que le había devuelto la libertad para contarle, al menos, que las casualidades son tan escasas como las civilizaciones. Continuó ascendiendo con más velocidad, y ya no quiso mirar hacia atrás. Ahora su destino estaba en otro lugar mucho más allá, en los confines de un descomunal espacio que la omnisciencia de este narrador no se atreve siquiera ni a intentar describir. Lo que si sabe este narrador es que ahora descansaría tranquilo, feliz y en una inmensa y confortable paz.

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